Universo onírico, ¿real?
Muchas veces como seres humanos, nos hacemos la pregunta mas recurrente que ha pasado por nuestras mentes, preguntas de alguna que otra teleserie con un toque depresivo y/o existencial, ¿Qué es la muerte?, la muerte es un paso a la otra vida, a una vida mejor, pero quien nos asegura si eso realmente es verdad, nadie que ya no pueda existir en este pequeño mundo de realidades utópicas que al finalizar un viaje de años terminan derivándose a sueños.
La vida no es una verdad, pero tampoco justifico como falsedad aquellos actos que pensamos reales, sin embargo, puedo aclarar que nuestros desarrollos individuales se deben a la práctica más inimaginable que realizamos cuando estamos vivos-muertos, que son los sueños. Siendo la vida, nuestro sueño, nuestro letargo mas infinito o simple que sentimos, y destaco letargo, ya que éste al ser un estado de somnolencia prolongada causada por ciertas enfermedades, nos identifican como humanos, donde sentimos y desarrollamos, ambas enfermedades que inconcientemente sufrimos para crecer y vivir en un mundo no existente, que existe en nuestro pequeño mundo, nuestro sueño, donde en la siguiente cita, se ejemplifica el mito de la caverna, donde platón nos explica mediante una dualidad donde existen 2 mundos, el sensible (cuerpo) y el de las ideas (perfecto y verdadero; alma) en que Segismundo se ve envuelto como prisionero de sus cadenas (cuerpo) y su torre donde yacía desde su nacimiento (realidad) hasta el instante donde es “liberado”, con el fin de hacerlo pensar y confundirse mas aún de su realidad, o de sus sueños, hasta darle a conocer su ignorancia en torno a su alrededor.
“Rosaura:
…puedo determinar (aunque de lejos)
una prisión obscura
que es de un vivo cadáver sepultura;
y porque más me asombre,
en el traje de fiera yace un hombre
de prisiones cargado,
y sólo de la luz acompañado.
Pues hüir no podemos,
desde aquí sus desdichas escuchemos;
sepamos lo que dice.
(Descúbrese SEGISMUNDO con una cadena y a la luz, vestido de pieles).”
(Página 11, Escena Primera, Jornada primera)
Donde se destaca que la vida es un cuento, donde el destino juega con nosotros (destino que ciertamente se ha apoderado de la existencia de Segismundo), donde somos unos títeres, o donde un ser superior nos envío para cumplir misiones, pero aunque se crea mentira, algo de verdad tienen las características mencionadas, ya que como se escribió no textualmente nuestra vida es un sueño, donde dormimos el sueño de la vida, quizás la vida es un sueño, pero con distintos grados de complejidad, donde destaca su turbiedad, el hecho de que sea incierto, y no predecible.
“¿Qué es la vida vida? Un frenesí.
¿Que es la vida? Una ilusión.
Una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”
(Página 87, Escena decimosexta, Jornada Segunda)
A su vez, se pueden comparar con distintos postulados de Sócrates, que insinuaba que la muerte no es más que un sueño perpetuo, una continua noche de descanso, y si así lo fuere ¿Por qué temer?, se puede ejemplificar con hechos de vida cotidiana de el ser humano, mientras duerme se relaja y sumergido en un estado de paz consigo mismo, duerme por el tiempo en que éste se encuentre preparado para enfrentar el mundo nuevamente (muerte-sueño temporal), además de proponer meramente que la muerte es un estado transitorio que nos lleva a una forma superior a la forma carnal. Para él representaba en alcanzar a los grandes sabios y seguir cuestionándolos, para el Islam es alcanzar a Allah y al Profeta, para el Budismo es llegar a la paz en el Nirvana y para el Catolicismo/Cristianismo es llegar con Dios.
Mientras vivimos soñamos, cuando morimos despertamos, no existe precisamente la muerte y la vida en sí, si no, como intercambios de sueños, no existe una realidad en sí. Segismundo vivía en torno a su destino, a su realidad utópica donde esta determinaba su verdad como individuo, pero no hay que tomarse a la ligera ni angustiarse debido a que vivimos en un sueño permanente, el cual nos angustia y deprime, si no, aprender a vivir, constantemente, aprovechar la dicha humana, el sueño, o mejor: el sueño de la dicha humana, el tiempo que dure, pues como todo, también la vida, simplemente "pasa”.
Nuestra existencia en esencia y material será hasta que el día de nuestro fin superficial continúe en otro sueño en que nuestro cuerpo componga parte de la naturaleza y alma, los cuales serán constantes y permanentes.
Muchas veces como seres humanos, nos hacemos la pregunta mas recurrente que ha pasado por nuestras mentes, preguntas de alguna que otra teleserie con un toque depresivo y/o existencial, ¿Qué es la muerte?, la muerte es un paso a la otra vida, a una vida mejor, pero quien nos asegura si eso realmente es verdad, nadie que ya no pueda existir en este pequeño mundo de realidades utópicas que al finalizar un viaje de años terminan derivándose a sueños.
La vida no es una verdad, pero tampoco justifico como falsedad aquellos actos que pensamos reales, sin embargo, puedo aclarar que nuestros desarrollos individuales se deben a la práctica más inimaginable que realizamos cuando estamos vivos-muertos, que son los sueños. Siendo la vida, nuestro sueño, nuestro letargo mas infinito o simple que sentimos, y destaco letargo, ya que éste al ser un estado de somnolencia prolongada causada por ciertas enfermedades, nos identifican como humanos, donde sentimos y desarrollamos, ambas enfermedades que inconcientemente sufrimos para crecer y vivir en un mundo no existente, que existe en nuestro pequeño mundo, nuestro sueño, donde en la siguiente cita, se ejemplifica el mito de la caverna, donde platón nos explica mediante una dualidad donde existen 2 mundos, el sensible (cuerpo) y el de las ideas (perfecto y verdadero; alma) en que Segismundo se ve envuelto como prisionero de sus cadenas (cuerpo) y su torre donde yacía desde su nacimiento (realidad) hasta el instante donde es “liberado”, con el fin de hacerlo pensar y confundirse mas aún de su realidad, o de sus sueños, hasta darle a conocer su ignorancia en torno a su alrededor.
“Rosaura:
…puedo determinar (aunque de lejos)
una prisión obscura
que es de un vivo cadáver sepultura;
y porque más me asombre,
en el traje de fiera yace un hombre
de prisiones cargado,
y sólo de la luz acompañado.
Pues hüir no podemos,
desde aquí sus desdichas escuchemos;
sepamos lo que dice.
(Descúbrese SEGISMUNDO con una cadena y a la luz, vestido de pieles).”
(Página 11, Escena Primera, Jornada primera)
Donde se destaca que la vida es un cuento, donde el destino juega con nosotros (destino que ciertamente se ha apoderado de la existencia de Segismundo), donde somos unos títeres, o donde un ser superior nos envío para cumplir misiones, pero aunque se crea mentira, algo de verdad tienen las características mencionadas, ya que como se escribió no textualmente nuestra vida es un sueño, donde dormimos el sueño de la vida, quizás la vida es un sueño, pero con distintos grados de complejidad, donde destaca su turbiedad, el hecho de que sea incierto, y no predecible.
“¿Qué es la vida vida? Un frenesí.
¿Que es la vida? Una ilusión.
Una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”
(Página 87, Escena decimosexta, Jornada Segunda)
A su vez, se pueden comparar con distintos postulados de Sócrates, que insinuaba que la muerte no es más que un sueño perpetuo, una continua noche de descanso, y si así lo fuere ¿Por qué temer?, se puede ejemplificar con hechos de vida cotidiana de el ser humano, mientras duerme se relaja y sumergido en un estado de paz consigo mismo, duerme por el tiempo en que éste se encuentre preparado para enfrentar el mundo nuevamente (muerte-sueño temporal), además de proponer meramente que la muerte es un estado transitorio que nos lleva a una forma superior a la forma carnal. Para él representaba en alcanzar a los grandes sabios y seguir cuestionándolos, para el Islam es alcanzar a Allah y al Profeta, para el Budismo es llegar a la paz en el Nirvana y para el Catolicismo/Cristianismo es llegar con Dios.
Mientras vivimos soñamos, cuando morimos despertamos, no existe precisamente la muerte y la vida en sí, si no, como intercambios de sueños, no existe una realidad en sí. Segismundo vivía en torno a su destino, a su realidad utópica donde esta determinaba su verdad como individuo, pero no hay que tomarse a la ligera ni angustiarse debido a que vivimos en un sueño permanente, el cual nos angustia y deprime, si no, aprender a vivir, constantemente, aprovechar la dicha humana, el sueño, o mejor: el sueño de la dicha humana, el tiempo que dure, pues como todo, también la vida, simplemente "pasa”.
Nuestra existencia en esencia y material será hasta que el día de nuestro fin superficial continúe en otro sueño en que nuestro cuerpo componga parte de la naturaleza y alma, los cuales serán constantes y permanentes.
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